Obesidad en pacientes mayores de 60 años

En países como Estados Unidos, se ha visto que la prevalencia de obesidad en pacientes mayores de 60 años ha aumentado de un 32 a un 37% en la última década.

La obesidad se considera uno de los principales factores de riesgo en las personas mayores, estando al mismo nivel que el tabaco. Respecto al riesgo de la cirugía bariátrica (de la obesidad) en estos pacientes mayores, ha disminuido espectacularmente, siendo en el momento actual menor que el de prótesis de cadera.

Actualmente, la tendencia de los centros de referencia en cirugía de la obesidad no es establecer un límite taxativo para la realización de esta cirugía, sino realizar una valoración personalizada de los pacientes candidatos. Los mayores de 60 años se pueden incluir en programas de cirugía bariátrica y en los mayores de 70 años tampoco existe una contraindicación absoluta, pero habrá que realizar un examen preoperatorio más exhaustivo. En la literatura es muy infrecuente encontrar pacientes mayores de 75 años intervenidos.

Los ancianos obesos son más propensos a desarrollar complicaciones pulmonares, por una disminución de la capacidad funcional y del volumen respiratorio. El peso de la grasa en la pared torácica y la resistencia a la motilidad del diafragma determinado por la grasa abdominal, afecta negativamente al sistema respiratorio. De ahí la importancia de realizar esta cirugía por laparoscopia.

En el estudio preoperatorio hay que incidir en los tratamientos y medicamentos que toman estos pacientes, pues es muy frecuente que estén tomando mucha medicación. Eso es importante para valorar interacciones entre unos fármacos y otros y de estos con las drogas anestésicas.

La edad por sí misma es un factor de riesgo para la cirugía bariátrica, al igual que el peso y el sexo masculino, pero todos pueden ser controlados por un equipo entrenado y una cuidadosa selección y preparación del paciente. Con frecuencia, la edad engloba problemas de tipo social y/o económico y en muchos casos supone un criterio de exclusión por parte de los sistemas sanitarios.

Habitualmente, en el estudio preoperatorio los pacientes mayores presentan más enfermedades asociadas que los más jóvenes. Las más frecuentes son la hipertensión arterial, la diabetes mellitus, la dislipemia, la apnea del sueño y la osteoartropatía de sobrecarga. Además, no es raro encontrar a pacientes con movilidad muy reducida, hasta el punto de utilizar una silla de ruedas, siendo esto excepcional en pacientes más jóvenes. La mejora de estas comorbilidades, acompañada por la disminución de medicación consumida, supone un cambio muy significativo en la calidad de vida de los pacientes mayores.

Aunque las mujeres mayores tienden a perder menos peso que las que son más jóvenes, la pérdida es aún importante y significativa, con la reducción asociada de diabetes, hipertensión, dislipemia y enfermedades coronarias. Además, normaliza la supervivencia y mejora la calidad de vida, cuya trascendencia es especial para estas mujeres que desean vivir para sus hijos y nietos.

Resultados de la cirugía
En los pacientes mayores se han utilizado todas las técnicas de cirugía bariátrica. En las publicaciones revisadas, las más utilizadas, en orden decreciente, son: by-pass gástrico, gastroplastia vertical anillada, gastrectomía vertical, derivación biliopancreática y cruce duodenal, con una abrumadora diferencia a favor del by-pass. Algunas técnicas como la gastroplastia vertical anillada tienden a desaparecer; otras como la gastrectomía vertical y la banda gástrica están emergiendo, siendo el resto excepcional. Lo que no cabe duda es que la laparoscopia es la vía de abordaje de elección.

Aunque hay datos contradictorios, los pacientes mayores parecen sufrir más complicaciones postoperatorias; motivo por el cual se ha de vigilar con especial atención la trombosis venosa profunda, las complicaciones respiratorias y las hemorragias.

La mayoría de las series actuales comunican una mortalidad nula, aunque históricamente se asociaba a pacientes con problemas cardíacos, hepáticos o renales y a la cirugía abierta.

Evolución del peso y de las comorbilidades
La mayoría de las publicaciones coinciden en que los mayores pierden menos peso que el resto de los pacientes. Comparando las técnicas, pierden mejor con el by-pass gástrico que con las gastroplastia o la banda gástrica.

Las comorbilidades preexistentes mejoran de forma significativa en todos los pacientes, sin diferencias entre jóvenes y mayores. La diabetes, el asma, la dislipemia y la apnea del sueño mejoran más que la hipertensión arterial o los problemas articulares. Esta mejoría se refleja en la disminución de la medicación que toman. Un dato muy importante respecto a la dependencia y calidad de vida de estos pacientes es mejorar su  movilidad y autonomía, prescindiendo o disminuyendo la necesidad de soportes ortopédicos, incluso el uso de la silla de ruedas.

Dr. Mario Serradilla Martín
Director Adjunto CLB Granada

Obesidad en la infancia y en la adolescencia

En 1998 la Organización Mundial de la Salud (OMS) alertó de que la obesidad había alcanzado el rango de pandemia, siendo España uno de los países europeos con mayor prevalencia de obesidad infantil. Entre los 6 y los 10 años un 30,8% de los niños presentan un exceso de peso en nuestro país y un 16,8% obesidad. La obesidad infantil se relaciona con la del adulto, pero tiene una serie de repercusiones médicas y psicológicas ya desde la infancia. La importancia de dichas alteraciones radica en que inciden sobre procesos madurativos a nivel físico, psicológico y social de unas personas que se encuentran en pleno proceso de desarrollo.

No existe un consenso para definir la obesidad en los niños, ya que su índice de masa corporal (IMC) varía con la edad, el sexo, el estadio madurativo y su valoración depende de la tasa de obesidad de la población de referencia. Por eso existen múltiples definiciones de sobrepeso y obesidad que establecen ciertos percentiles y curvas de referencia. En 2007 la OMS publicó unos estándares de crecimiento para niños y en 2009 en Ministerio de Sanidad editó la “Guía de práctica clínica sobre la prevención y tratamiento de la obesidad infanto-juvenil”. Para definir obesidad mórbida en la infancia y la adolescencia no existe tampoco consenso.

Obesidad infantilCausas de obesidad infantil
Las causas de obesidad infantil son:
. Obesidad exógena o común: es un desequilibrio entre la ingesta y el gasto energético. Representa el 95-99% de la obesidad infantil.
. Obesidad secundaria: asociada a distintas enfermedades:
- Endocrinológicas: hipotiroidismo, hipogonadismo, síndrome de Cushing, síndrome de ovario poliquístico, etc.
- Neurológicas: distrofias musculares, tumores cerebrales, encefalotapías, etc.
- Genéticas: síndrome de Down, Prader-Willi, Alstrom, Carpenter, etc.
- Psiquiátricas: bulimia, ansiedad, depresión.
- Otras: trastornos de la movilidad o iatrogénicas.

Enfermedades asociadas
En el niño aparecen las mismas enfermedades que en el adulto: esteatosis hepática, síndrome metabólico, dislipemia, diabetes mellitus, apnea del sueño, y otras propias de la infancia, como el pseudo-tumor cerebral o la enfermedad de Blunt.

Las enfermedades con mayor impacto en la infancia son las que afectan el desarrollo psicomotor y afectivo. La obesidad influye negativamente sobre la movilidad. A ellas se suman otras como las enfermedades ortopédicas, la disminución de la resistencia cardiovascular o el empeoramiento de las enfermedades respiratorias. Del mismo modo, se asocian también problemas de autoestima, depresión y trastornos de conducta.

Tratamiento
El tratamiento de la obesidad infantil sigue el mismo patrón que la obesidad en el adulto, con algunos matices:
- Intervenciones dietéticas, de la actividad física y mixta. Van dirigidas tanto al paciente, como a la familia y a la escuela y van orientadas a potenciar el ejercicio físico y promover cambios dietéticos. El objetivo será mantener o perder peso en función de la edad, el IMC, la presencia de enfermedades asociadas o factores de riesgo, teniendo en cuenta la evolución previa del peso.
- Intervenciones farmacológicas: En la adolescencia no se recomiendan los tratamientos farmacológicos, aunque podría indicarse orlistat en los 12 primeros meses de tratamiento, sobre todo si se asocian enfermedades graves y siempre asociado a suplementos vitamínicos.

Cirugía bariátrica en la infancia y la adolescenciaobesidad mórbida
La cirugía de la obesidad en adolescentes (12-18 años) se ha multiplicado por 5 en los últimos años. Existen guías que usan los mismos criterios de los adultos a la hora de indicar la cirugía (IMC ≥ 40 o IMC ≥ 35 con comorbilidades) y otras que utilizan criterios más restrictivos (IMC ≥ 50 con comorbilidades menos graves o IMC ≥ 40 con comorbilidades graves). Es fundamental considerar el consentimiento informado, la interferencia con el crecimiento y la maduración y el cumplimiento de la dieta postquirúrgica. Del mismo modo, las recomendaciones de ejercicio son fundamentales para el éxito a largo plazo.

Técnicas quirúrgicas
Actualmente, la técnica quirúrgica más común en adolescentes sometidos a cirugía bariátrica es el by-pass gástrico. Esta técnica consigue buenos resultados en cuanto a pérdida de peso, así como en la resolución de enfermedades metabólicas. El seguimiento nutricional es básico. La banda gástrica ajustable no está aprobada en menores de 18 años por la FDA (Agencia de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos). La gastrectomía vertical se utiliza cada vez más, aunque aun no existen datos a largo-medio plazo con un número significativo de casos. Esta técnica es atractiva ya que las tasas de complicaciones a corto plazo y las nutricionales son bajas. No obstante, los resultados a largo plazo para adolescentes van a ser determinantes para su generalización, aunque los datos existentes indican que hay una reducción de peso importante y mejoría de las enfermedades asociadas con pocas complicaciones postoperatorias. Si bien las características ideales de la técnica a elegir deberían ser la reversibilidad y la no amputación.

No existen trabajos que muestren que el balón intragástrico pueda ser útil para el tratamiento de la obesidad en la adolescencia, salvo para una preparación del paciente previa cirugía. Las técnicas más agresivas como el cruce duodenal o la derivación biliopancreática no están indicadas por la complejidad técnica y los déficits nutricionales que ocasionan.

Evolución postoperatoria
La pérdida de peso y la mejoría de las enfermedades asociadas a la obesidad no son diferentes de las obtenidas en los adultos. La cirugía resuelve enfermedades como el colesterol, la diabetes y la hipertensión, así como mejora el estado físico de los pacientes adolescentes, los síntomas depresivos y sus relaciones con la familia. Es fundamental involucrar y educar a la familia en el seguimiento para que el adolescente cumpla las normas dietéticas y de suplementación postoperatorias.

Dr. Mario Serradilla Martín
Director Adjunto CLB Granada

Evolución de las enfermedades asociadas a la obesidad tras la cirugía

Hoy por hoy, podemos afirmar que la cirugía de la obesidad es el mejor método para tratar las enfermedades que la acompañan. Vamos a ver a continuación cual es la evolución de las mismas tras la cirugía.

Enfermedad metabólica: diabetes mellitus tipo 2 y dislipemia
La cirugía de la obesidad o bariátrica es la única opción de tratamiento que ha demostrado capacidad para la mejoría o remisión de la diabetes mellitus tipo 2. Es la enfermedad asociada o comorbilidad que presenta una mejora de forma más acusada y rápida, muy marcada en el caso del by-pass gástrico. Los efectos beneficiosos sobre la diabetes ocurren incluso antes de la pérdida de peso, posiblemente debido a los cambios hormonales desencadenados por los cambios anatómicos tras la cirugía.

Tras la cirugía, la diabetes presenta una mejoría o resolución en el 87% de los casos (80% tras el by-pass).

Del mismo modo, la pérdida de peso produce una mejora de la dislipemia en el 80% de los casos, cuando se alcanza un índice de masa corporal de 30. Todas las técnicas de cirugía bariátrica producen, al menos en el 70% de los pacientes, la mejora de la dislipemia. La cirugía provoca mejoría en los niveles de colesterol total, colesterol LDL y triglicéridos.

Patología cardiovascular. Factores de riesgo
La cirugía bariátrica produce una mejora muy marcada de la hipertensión arterial. Pequeñas pérdidas de peso pueden reducir de manera muy significativa las cifras de presión arterial. Diversos estudios han demostrado como la cirugía bariátrica disminuye la prevalencia de la hipertensión a la mitad y, cuando no hay resolución completa, al menos se controlan mejor sus cifras de tensión arterial.

Todos los procedimientos bariátricos demuestran un efecto beneficioso sobre la hipertensión arterial, resolviéndose o mejorando en el 78% de los casos.

Respecto a los factores de riesgo cardiovascular, se ha objetivado mejoría en la función ventricular, circulación coronaria y repolarización ventricular.

Síndrome de apnea obstructiva del sueño (SAOS)
El SAOS está presente en el 70% de los pacientes que se someten a cirugía bariátrica, observándose una disminución de la severidad de la apnea en todos los pacientes operados y aproximadamente un 80% de los pacientes interrumpen el tratamiento con CPAP.

Patología digestiva
La prevalencia de hígado graso es extremadamente alta en pacientes sometidos a cirugía bariátrica, detectando esteatosis en el 91% de los casos, esteatohepatitis en el 25% e incluso cirrosis en el 2%. La biopsia del hígado antes y después de la cirugía muestra una mejoría significativa de la esteatosis. Igualmente, se observa una mejoría en la clínica y en los parámetros bioquímicos relacionados.

La obesidad es uno de los principales factores implicados en la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE). De hecho, más del 36% de los pacientes operados presentan sintomatología preoperatoria. El by-pass gástrico es una de las técnicas más efectivas para tratar simultáneamente el ERGE y la obesidad, pues aleja del esófago casi la totalidad del ácido gástrico producido y el contenido biliar que pudiera existir, mejorando significativamente el ardor, regurgitación y dolor abdominal.

La obesidad en sí misma predispone a la litiasis biliar (piedras en la vesícula) y, de hecho, tras la cirugía este riesgo aumenta en las técnicas mixtas por diversos factores.

Calidad de vida
Las escalas que valoran la calidad de vida muestran una mejoría significativa con la cirugía bariátrica, a diferencia de los tratamientos convencionales no quirúrgicos. Esta mejoría ocurre sobre todo entre los 6 y los 12 meses posteriores, comenzando a ser menos marcada a los dos años de la intervención, en función del mantenimiento de la pérdida de peso, de las comorbilidades descritas y del estado del contorno corporal.

Respecto a la patología musculoesquelética, la cirugía mejora la clínica de osteoartritis en la mayoría de los pacientes, especialmente en aquellos con artrosis de rodilla, mientras que más de la mitad disminuyen la dosis de analgésicos y antiinflamatorios.

Cáncer y mortalidad general
La obesidad actúa como factor de riesgo para padecer determinados tipos de cáncer. La cirugía bariátrica disminuye la incidencia de cáncer en mujeres obesas.

Los pacientes obesos, por el mero hecho del sobrepeso, tienen una morbimortalidad aumentada, respecto a la población general. Este aumento es debido a los cambios fisiopatológicos que se producen en el organismo del obeso, que le predispone a una serie de enfermedades que disminuyen su expectativa de vida. La cirugía bariátrica ha demostrado un aumento de la expectativa de vida de los pacientes obesos mórbidos. Esa longevidad se debe sobre todo a una disminución de los eventos cardiovasculares, como en infarto agudo de miocardio y el accidente vascular cerebral.

Bocio y otros tumores de tiroides

CDR733910-571

Nódulo tiroideo es un “bulto” o masa que se puede llamar tumor, situado dentro de la tiroides; que se puede explorar en la parte anterior del cuello. La tiroides tiene forma de mariposa, las alas se denominan lóbulos (derecho e izquierdo) y el cuerpo se nombra Istmo. La gran mayoría de los nódulos tiroideos son benignos (no cancerosos) pero una pequeña proporción de estos nódulos sí contienen células cancerígenas. En la población general la prevalencia del nódulo tiroideo es del 5%, más frecuente en mujeres y aumenta con la edad llegando hasta un 50% en los mayores de 60 años.

Así pues, la cuestión principal en la evaluación de un nódulo tiroideo es identificar los que requieren cirugía.

¿Qué factores  aumentan la probabilidad de tener un nódulo tiroideo canceroso?
-Historia familiar de Cáncer de tiroides
-Edad. Menores de 20 y mayores de 70 años
-Género. Más en hombres
-Exposición a radiaciones ionizantes
-Características del Nódulo: consistencia dura, adherido a estructuras cercanas.
-Síntomas por compresión: disfonía, afonía o parálisis de cuerda vocal (por laringoscopia)

¿Como saber si se tienen nódulos?
La mayoría de los nódulos tiroideos no producen ningún síntoma. Su médico generalmente los descubre durante el examen físico de rutina o usted puede notar un bulto en el cuello al mirarse en el espejo. Así pues la mayoría de los nódulos se descubren durante el examen del cuello que se hace por otra razón.

Una vez detectado el nódulo se realizarán una serie de pruebas complementarias para diagnosticar la causa del mismo.

¿Que pruebas deben realizarse?
1- Niveles de T3 y T4
2- Niveles de la hormona estimulante del tiroides
3- Ecografía tiroidea
4- Biopsia por aspiración con aguja fina (PAAF); podemos tener los siguientes resultados (Bethesda):
I-No diagnóstico o no satisfactorio: Este resultado es común cuando el nódulo es un quiste. Estos nódulos se pueden quitar con cirugía o ser re-evaluados con una segunda biopsia con aguja fina, dependiendo del juicio clínico de su médico
II-Nódulo benigno (no canceroso) con frecuencia indica nódulo coloide, no es necesario sacar estos nódulos  en general, pero si requiere otra biopsia en el futuro en caso de crecimiento.
III-Atipia indeterminada o lesión folicular de significado incierto: debe reevaluarse o extirparse
IV-Neoplasia folicular o sospechoso de neoplasia folicular: debe extirparse.
V-Nódulo sospechoso de malignidad: debe completarse el estudio o extirparse
VI-Nódulo maligno (canceroso): debe extirparse
5- Gammagrafía  (centellograma) de la Tiroides en caso de duda en la PAAF; en ella se distinguen dos tipos de nódulos:
- Los calientes (funcionales) que aparecen oscuros en la Gammagrafía. De ellos solo 1% de los nódulos funcionales son cancerosos.
- Los nódulos fríos o claros (no funcionales) en la Gammagrafía, entre ellos el 20% son cancerosos.

¿Cuál es el mejor tratamiento del Nódulo Tiroideo?
1- Los Nódulos tiroideos cancerosos o los que se sospecha que puedan ser cancerosos, deberían extirparse quirúrgicamente por un cirujano de tiroides con experiencia. La mayoría de los cánceres de tiroides son curables y rara vez causan problemas que pongan en peligro la vida. Se debe extirpar la totalidad de la glándula tiroidea en prácticamente todos los casos.

2- Los Nódulos tiroideos benignos que no sean extraídos, deberán ser observados detalladamente con un examen del nódulo cada 6 a 12 meses. Este seguimiento puede que requiera un examen físico por su médico, una ecografía de la tiroides o ambos.

3-En alguna ocasión su médico puede intentar reducir el tamaño del nódulo, si éste es funcionante, dándole tratamiento con hormona tiroidea a dosis un poco más altas de las que su cuerpo necesita (lo que se llama tratamiento supresivo). Aunque esté en tratamiento supresivo con hormona tiroidea o no, puede ser necesario repetir la biopsia si el nódulo crece.

4- También,  aún cuando la biopsia sea benigna, se le podrá recomendar cirugía para extraer el nódulo si este sigue creciendo, o es causante de síntomas por compresión.

Así pues, como en medicina es mejor prevenir que curar, debe consultar al médico si siente u observa un “bulto” o masa en el cuello,  o si ha estado expuesto a la radiación en las áreas de la cara o el cuello. Se puede realizar una ecografía del cuello para buscar nódulos tiroideos. En caso de ser diagnosticado de un Nódulo tiroideo póngase en manos de un buen especialista que le aconsejará sobre el mejor tratamiento. Y en caso que ese nódulo tenga criterios quirúrgicos, es de vital importancia ponerse en manos de un buen cirujano, con experiencia en el tema. Como hemos comentado anteriormente, la mayoría de los cánceres de tiroides son curables y rara vez causan problemas que pongan en peligro la vida.

Dr. A.Hugué
Cirujano Adjunto CLB

 

LA OBESIDAD COMO FACTOR DE RIESGO

La obesidad es un factor de riesgo para la población, influye en el desarrollo y la aparición de ciertas enfermedades y contribuye a reducir la esperanza de vida. Además, empeora la calidad de vida y provoca problemas de autoestima, movilidad, relación social, laboral y sexual. El riesgo de aparecer enfermedades asociadas a la obesidad aumenta cuanto mayor es el grado de obesidad, cuantos más años se mantenga y cuanto mayor sea la edad de los afectados.

La obesidad mórbida y especialmente, las enfermedades asociadas, disminuyen la expectativa de vida. Cuatro de cada cinco pacientes obesos presenta al menos alguna enfermedad asociada.

 

ENFERMEDADES ASOCIADAS Y COMPLICACIONES

La obesidad se asocia a un gran número de enfermedades. En general, cuando se corrige la obesidad, las enfermedades mejoran o desaparecen.

 

Cardiovasculares

Dislipemias

La hipertrigliceridemia y la hipercolesterolemia (niveles elevados de triglicéridos y colesterol) son habituales en pacientes con obesidad mórbida. En general, son difíciles de tratar ya que los obesos suelen responder de forma parcial a los fármacos habituales y además tienen dificultades para realizar ejercicio físico con tendencia al sedentarismo.

Cardiopatía isquémica

Se ve favorecida por la presencia crónica de hipercolesterolemia e hipertrigliceridemia de larga evolución, así como la diabetes y el síndrome de hipercoagulabilidad. Estos pacientes sufren una alteración en los pequeños vasos del corazón que predispone a las obstrucciones conorarias que se manifiestan en forma de angina de pecho, infarto de miocardio o muerte súbita.

Hipertensión arterial

Es debida a un aumento de la resistencia de los vasos periféricos y es difícil de tratar.

Estasis venosa con hipercoagulabilidad

En pacientes obesos hay un aumento de las cifras de fibrinógeno así como un enlentecimiento de la circulación venosa en extremidades inferiores. Esto favorece la aparición de trombosis venosa profunda, tromboflebitis y trombosis pulmonar.

 

Diabetes mellitus y otras alteraciones endocrinas

La diabetes es una de las enfermedades que más se asocia a obesidad. De hecho, el 80% de los pacientes diabéticos son obesos. En las mujeres obesas, además, se producen alteraciones hormonales, que provocan acné, hirsutismo (crecimiento excesivo del vello), alteraciones de la fertilidad, ovarios poliquísticos, etc.

 

Síndrome metabólico

Se caracteriza por la presencia de resistencia a la insulina, que desencadena el desarrollo de diversas enfermedades. Se entiende que un paciente presenta un síndrome metabólico si el perímetro de su cintura es mayor de 94 cm en hombres, 80 cm en las mujeres, y dos de los siguientes factores:

- Hipertrigliceridemia > 150 mg/dl.

- Colesterol HDL < 40 mg/dl en hombres o < 50 mg/dl en mujeres.

- Tensión arterial elevada > 130/85 mm Hg.

- Glicemia en ayunas (azúcar en sangre) > 100 mg/dl.

 

Respiratorias

Síndrome de hipoventilación de la obesidad

Los pacientes con obesidad de predominio abdominal tienen una hipoventilación de los pulmones por el aumento de la presión abdominal que se ejerce sobre el diafragma, siendo más propensos a las infecciones respiratorias.

Síndrome de apnea del sueño

Cuadro que produce somnolencia, trastornos neuropsiquiátricos y cardiorrespiratorios, provocando descenso de la saturación de oxígeno y despertares transitorios que impiden que duerman bien. Debe sospecharse en todos los pacientes mayores de 40 años con obesidad en cuello, tórax, roncadores y fumadores. Cuando se diagnostica, debe tratarse con un aparato de presión positiva continua (CPAP) para evitar las apneas y que el paciente pueda dormir.

 

Digestivas

Esteatosis hepática, esteatohepatitis y cirrosis

Suele ser constante un mayor o menor grado de esteatosis hepática (hígado graso). En muchos casos puede evolucionar a esteatohepatitis, incluso fibrosis y cirrosis, sobre la que se pueden desarrollar tumores como el hepatocarcinoma.

Colelitiasis y colecistitis aguda

La presencia de piedras en la vesícula (colelitiasis) es frecuente en obesos. Cuando los pacientes pierden peso tras la intervención bariátrica aumentan las posibilidades de desarrollar piedras en la vesícula. La colecistitis (infección de la vesícula biliar) es habitual en pacientes obesos y diabéticos y más difícil de diagnosticar.

Reflujo gastro-esofágico

Es frecuente, sobre todo en mujeres y asociado a una hernia de hiato.

 

Calidad de vida

La obesidad provoca alteraciones en la calidad de vida de los pacientes:

- Procesos degenerativos en las articulaciones por sobrecarga.

- Gota, por depósito de ácido úrico.

- Incontinencia urinaria, por aumento de la presión dentro del  abdomen.

- Varices e insuficiencia vascular en piernas.

- Alteraciones psicológicas, especialmente síndromes depresivos.

- Etc.

 

Obesidad y cáncer

Los pacientes obesos tienen un riesgo mayor (16%) de padecer cáncer, sobre todo cáncer de endometrio, mama y vesícula biliar en mujeres, cáncer de próstata en hombres y cáncer colorrectal en ambos sexos.